El Orfeo peruano. Entrevista con Percy Ramírez / Alberto Schroth
11:43:00 a.m.Luego de perder a Eurídice, el mítico músico griego parte en una peregrinación por lo ancho y profundo del Perú. Además de un arpa andina, lleva el hábito de escribir un diario, como si fuese explorador de un mundo inhóspito y muy vivo.
Hoguera de máscaras o el libro de Orfeo antártico es un poemario ilustrado por el artista Miguel Det, editado por Mesa Redonda en julio de 2011 y escrito por Percy Ramírez, docente y poeta. Cada poema es motivado por una creatura real o de fábula y así el libro entero se constituye como un exquisito bestiario. Conversamos sobre algunos detalles detrás de la solapa y entre líneas.
Cuando fui a buscar al doctor Ricardo González Vigil a su clase de Poesía peruana contemporánea, para hacerle algunas consultas acerca de mi tesis, me saludó llamándome Orfeo, y me felicitó por la publicación de Hoguera de máscaras… me puse a reflexionar sobre el asunto, “en frío, imparcialmente”, dejando de lado la carga mística o mágica del personaje: Orfeo, el héroe y músico griego, quien, en primer lugar, no fue tan héroe, sino un cobarde al no persistir en salvar a su amada Eurídice del reino de Hades; luego, su música parece ser más un alucinógeno que un medio de redención; y, por último, Orfeo no fue griego, sino tracio, un eterno forastero. De esta manera, estimados amigos, pretendo justificar, a posteriori, la designación de Orfeo como el leitmotive del libro que nos congrega, porque reúne algunas características antitéticas-paradójicas que me interesan: una excelsa imagen falsete, asimismo la conciencia de la precariedad de la vida, de que “todo lo sólido se desvanece en el aire”. En algún momento, un personaje tan triste como yo. En consecuencia, es posible que el lenguaje de Hoguera… haya excavado un abismo infernal, antes que un puente de cristal.
Aún le debo su poema al oso de anteojos.
La tierra y sus creaturas también tienen voz desde el dibujo (que es otra forma de hacer poesía) Orfeo no tiene pasta de conquistador sino de naturalista.
En cuanto a los dibujos, han estado a cargo del maestro Miguel Det, aunque yo también he hecho algo por allí… Yo solía ser dibujante desde muy niño, supongo que son costas a donde volveré muy pronto.
Como ya voy diciendo, tengo también un gran respeto por la experiencia vital, sobre todo por aquella que me ha marcado con el signo de lo fatal, mas de eso no hablemos. Por otro lado, en relación a mi experiencia como docente, puedo repetir una frase manida: quien enseña, aprende más, y, con cada nuevo año o ciclo de estudios, siempre se te da la oportunidad de mejorar tu performance como profesor. Me corrijo, estudio más, vuelvo a lo mismo desde otras perspectivas que ya no me hacen ver lo mismo. Y lo anteriormente dicho, ahora que lo pienso, se centra en un elemento de la comunicación literaria que es el receptor; es decir, mis alumnos, muchos de los cuales, ya hace una década, también son mis lectores. Me preocupo muchísimo por ellos, aunque les suelo robar el aura.



0 comentarios